miércoles, 29 de enero de 2014

La generación del Like.

Imagínate una fiesta con tus amigas: la cena, el vino tinto, los postres cukis, las copas de después, las risas, las charlas clandestinas, las copas de después, la música, los bailes, las copas de después...







Siempre lo mismo, vale, pero cada vez mejor. Siempre la misma anécdotas y el mismo chiste, vosotras, vuestra canción. La misma llamada a los taxis, la bajada retocando el maquillaje en el ascensor. Y la misma foto. Ésa que haces tú misma con la cámara interna del teléfono móvil, alzándolo en el aire y enfocando a duras penas vuestras caritas de sueño, vuestros párpados caídos y vuestros labios recién pintados. Ésa en la que ponéis morritos, ésa en la que no salís tan bien. Esa foto que justo en ese momento- sentadas en el asiento de atrás del coche de un pobre taxista que se siente amenazado- os parece divina, pero que al día siguiente no.









Es aquí donde entra en juego el peligro de esa bomba que llevamos siempre en el bolsillo: el smartphone. Verás, hace no más de cuatro años, esa foto horrible habría quedado en tu galería, oculta, para que la vieras al día siguiente y simplemente decidieras: la borro, que desaparezca para siempre; la subo a Facebook, que nos vamos a reír; a la carpeta de Dropbox, y así sólo la vemos nosotras.

Pero todo eso ya da igual, porque es Enero de 2014 y tú tienes acceso a tus redes sociales en cualquier momento del día: en clase, en el trabajo, mientras preparas la comida, e incluso cuando no estás en condiciones de decidir qué le muestras al mundo y qué no (porque estás eufórica, porque en ese preciso instante todo es genial). Al final, la foto termina en Twitter, en Facebook, en Instagram, y en todos los rincones donde has podido colgarla con un comentario del tipo: "quierp tsnto a mis amugss". Y la olvidas. Esa noche bailas y disfrutas como si el mundo estuviese a punto de acabar, y tú te olvidas de todo lo que esté pasando fuera de esa discoteca en la que, probablemente, te encuentres con toda tu ciudad.

No habría ningún problema con todo esto si a la mañana siguiente, haciendo recuento de los mejores momentos de la noche, viniesen a tu mente imágenes del taxi y vuestra foto, y encendieras corriendo el móvil para buscarla: bien, ahí está, es horrible pero podemos borrarla, control de daños, todo el que saliera anoche tiene una cagada como ésta y además, seguro que todos duermen.

Pero no, ésa no es la realidad- lo fue hace un tiempo, pero ya casi no lo recuerdo-. Lo que de verdad ocurre cuando enciendes el teléfono, es que te encuentras con unas mil notificaciones de facebook, de todas esas personas que la noche de antes se acostaron temprano, y han decidido madrugar: tus tías, tu madre, las amigas de tu madre. Las de tu abuela. Todas esas señoras que, después de años criticando a la juventud por su obsesión con las redes, decidieron un buen día entrar en facebook en masa, como una marabunta, y llenarlo todo de fotos absurdas: Dale like si odias esta enfermedad, comparte si crees que esta niña es hermosa, tírate al suelo y haz la croqueta si estás hasta las narices de imágenes así.
Piénsalo: esas señoras tienen un control detallado de la vida de todos sus amigos, no podía ser de otra manera, ellas ya han visto tu foto. 

Y les gusta.

Vete a saber por qué, a tu madre- la misma madre que ayer gritaba por el pasillo si de verdad era necasario salir un jueves, si no te cansas nunca, si no tienes que estudiar- le gusta esa foto tuya con la palabra RON escrita en la frente. A saber qué habrán visto en ella tus tías y sus amigas, qué es lo que les ha hecho tanta gracia, qué les ha llevado a darle al botoncito de "Like".

Yo tengo una teoría: ellas, que nos bautizaron a nosotros como "la juventud que está loca", están todavía peor. Ellas son la generación del "Like", da igual lo que ecribas, a ellas les va a gustar.

- He aprobado un examen: Like.
- Com qirro a mos aimgus: Like.
- Ayer se murió mi pero: Like, Like, Like..,

De verdad, no termino de ver cómo hemos llegado a esto. Cómo no se nos ha ocurrido establecer edades y fechas de caducidad para las redes sociales (hay excepciones, vale, pero también las hay muy maduras a los quince y nadie les da la mayoría de edad). 

¿En qué momento, en qué momento por favor, dijimos "mamá, deberías probar whatsapp"? ¿Quién fue el primero? Mira, sin rencores, pero por tu culpa, ahora mamá pasa malos ratos pendiente de la última conexión, pregunta "dónde estás" y sobre todo: "¿POR QUÉ NO ME CONTESTAS?"

Y vosotras- mamás, tías, abuelas- ¿Acaso nosotros hemos invadido vuestro lugar de trabajo? ¿Qué va a ser lo siguiente, venir a estudiar a la biblioteca? Y, de verdad, explicadme esto: ¿Por qué os gusta todo? ¿Por qué? Si en la vida real no dejáis de criticar...






1 comentario:

  1. Oh dios totalmente identificada!! jajaja pensaba que mi madre era la única! inexplicablemente algo llevó a las madres a intentar entender qué nos atraía tanto a sus hij@s de facebook y son ellas quienes han terminado por no dejarse ni un 'me gusta' sin clicar jajaja me encanta!
    Te invito a viajar visitando mi blog, si te interesa encantada de que te quedes :)
    Un saludo!
    Viajando a distancia

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