sábado, 8 de febrero de 2014

Buenos días, Sábado.

Hay días en los que el sol brilla sobre nuestras cabezas, o se cuela por las cortinas de nuestra habitación y lo empapa todo de luz y color. Días que están ahí para que salgas a brillar, y te calientes con él. Días de ver niños en el parque, de cervezas y tapas en la calle, días de pasear, días para salir a correr.

Pero hoy no. Hoy el cielo está gris oscuro, y parece que va a llover. Hoy no es día de salir de la cama, hoy me quedo en casa con él.

Hoy hace día de soñar despiertos, de comernos a besos, de gastarnos la piel. Hace día de ponernos una sonrisa, de ignorar al frío y calentarnos los pies.

Hoy es un día de ésos. DE ÉSOS. Días en los que no hay que buscar nada fuera, si tienes hogar y tienes café. Un día de mantas y cojines por el suelo, de manos que se buscan, de cabezas que descansan en el hombro del otro. Un día de apagar los teléfonos, de cerrar los ojos y escuchar llover.



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