miércoles, 19 de marzo de 2014

Feliz día del padre.










Que el tiempo lo curará todo, pero es que hay heridas que yo no quiero dejar sanar. Porque duelen bonito y porque hacen sentir, porque recuerdan que hace un tiempo era cariño, todo ese dolor. Hay heridas que si no dolieran, dolerían más. 

Y es que a veces, caigo en alguna de las trampas que la vida me va poniendo, y me transporto a otro tiempo, y volver es difícil y al final decido dejarme dañar. Sólo un poco. 

A veces es sólo un olor, por ejemplo. Alguien que ha decidido usar su mismo perfume- ése que se ponía a base de palmaditas en la cara cuando tenía la piel recién afeitada, y que olía a casa y a papá- y que ha subido al mismo autobús que yo; que pasa por mi lado levantando una brisa que me cala hasta el alma, y me lleva lejos, a un momento mejor. A veces basta sólo con eso para ver sus dedos tecleando cualquier sábado por la mañana, incansable y trabajador; o recordar algún detalle, una sonrisa, una mirada, un chiste, una riña, una confesión.

A veces es una canción. The Beatles, Pink Floyd, Stevie Wonder,  Supertramp... Cualquier viaje de cualquier verano, una familia de cinco, mil mundos por descubrir.

Un momento difícil, un cosejo suyo, palabras que resuenan en mí y que siempre lo harán. 

A veces, la vida, se vale de cualquiera de los mil matices que la.componen. Y entonces lo hace: me lleva de vuelta, me hace sentir, me impide olvidar. Es como un grito de guerra, o una llamada de atención.  Una especie de mensaje en una botella lanzada a un mar de desesperación. 

《Eh, pero no te olvides, que hay algo que nunca muere: el amor. El amor que tuvo que sentir por ti para darte tanto como te dio, el amor de ese padre al que viste madrugar para construir cada día una vida en la que hacerte feliz. A ver qué más vas a pedirle a la vida, después de que te hayan querido así. No te hundas, anda, y da las gracias. Y actúa como él habría querido, da la talla》

Y es entonces cuando me doy cuenta: los padres son para toda la vida, estén aquí o no, no va a faltar nunca su protección. Ni sus consejos, esos siempre están ahí. 

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